Trayectoria

Actriz formada en el Estudio Corazza para el Actor y con maestros como John Strasberg, Carlos Gandolfo o Susan Batson entre otros muchos. Cuenta con una extensa trayectoria profesional en todos los ámbitos interpretativos: teatro, cine y televisión. En cine ha trabajado con directores de la talla de Pilar Miró, Julio Medem, Berlanga, Cristopher Hampton, Cesc Gay o Javier Fesser entro otros, habiendo participado en casi treinta largometrajes. En teatro ha sido dirigida por Juan Carlos Corazza, Miguel Narros, Josefina Molina o Bob Wilson y en televisión ha intervenido en numerosas series que le han dado gran popularidad en la pequeña pantalla.
Ha recibido varios premios y nominaciones a lo largo de su carrera.

ÚLTIMOS TRABAJOS

La Zona
¨Personajes humanos y reconocibles, duros en apariencia pero frágiles cuando se quitan las máscaras, dañados, heridos, enriquecen y sostienen un producto sobre los que poder desarrollar historias más allá de los ocho capítulos que componen la primera temporada.¨

Acantilado
“De algún modo, Acantilado prefiere explorar el desamparo que, en ciertas personas, puede ser la vía de entrada a soluciones desesperadas y fáciles, en vez de los mecanismos y detalles que convierten a las sectas en una especie de horror cubierto de una pátina de luminosidad.” Las horas perdidas.

Amén
“Amén supone una mirada a nuestras pasiones más mezquinas.” Antonio Naharro.

ORIGEN

En que carencia de expresión o de comunicación empezó esta necesidad o esta vocación es seguro un misterio.

Tal vez en aquel antepasado buhonero que contaba historias en las plazas de los pueblos para después vender su mercancía. En mi abuelo que inventaba personajes e historias para explicarse los secretos y misterios de las falsas apariencias. En el pequeño cine de mis otros abuelos. En mi tío, que bailaba claqué como preludio o en su larga vida como proyeccionista. En mi padre, acomodando al público cuando era un niño mientras se enamoraba de películas, actores y actrices y,sobre todas las cosas, de mi madre, que nunca faltaba a ninguna sesión. En ella, que cantaba historias para propios y ajenos. En su sencilla boda con cine y merienda, en las benditas contracciones que me hicieron nacer mientras ella, persistente en su afición, disfrutaba de Testigo de cargo. En el nacimiento de mi hermano que me mandó con mi padre a ver Los dientes del diablo. En las innumerables sesiones dobles en el cine de mi pueblo, primero con ellos y luego en solitario.

En las lecturas en voz alta y en los poemas bailados. En el teatro en el colegio inaugurado por un loco empujón que me dió una monja al ver mi terror de de niña ante un escenario enorme.

Tal vez en todo eso, pero sobre todo en en una irremediable atracción hacia otras voces y mundos, hacia historias que me revelaban quien era yo y esos innumerables otros que poblaban la vida.

Libros y películas me explicaban lo que de inexplicable en mí se debatía, y alejaban la soledad por unas horas, llenas, eso sí, de gozos sin limite.
Nada más quise hacer sino seguir sumergida en aquella intensa vida de comunicación y de revelaciones.

Los obstáculos son y han sido innumerables y, aún así, no puedo dejar de aventurarme en textos, personajes, y nuevos o desconocidos mundos, y no deja de apasionarme ponerme a su servicio y ver la forma útil de que mi ser y mi oficio ayuden a contar la próxima historia. Adentrarme en esos mundos que autor y director esculpen con sus manos y prestarme para que esos misterios me atraviesen y se expresen.

Otra utilidad no tengo. He pasado horas, días y años ocupada en esta antigua tarea, que a mi me sigue enseñando y, que espero me acompañe tanto como mis fuerzas, que a estas horas, todavía son muchas. Y si a los otros ayuda, hace bien o ilumina o, al menos, les refleja, mi camino, que es el de los míos, habrá tenido todo su sentido.